Aumento de la siniestralidad mortal en 2016

En el último año se ha registrado un incremento en el número de víctimas mortales por accidente de tráfico. El aumento se desgrana en cifras de la siguiente manera. Los 1038 accidentes de tráfico mortales registrados provocaron la muerte de 1160 personas y 5067 fueron hospitalizadas por los daños causados en los siniestros. Todo esto supone un aumento del 2,6% de fallecidos, un 4,3% de hospitalizaciones  y un 1,4% en la subida de accidentes mortales.

Estos datos provienen de la nota de prensa de la DGT del 3 de enero de 2017. Las cifras están sujetas a una serie de limitaciones. Son provisionales en tanto que solo computan los accidentes acaecidos en vías interurbanas y no incorporan a las víctimas  de hospitalización posterior a treinta días del accidente. Es decir, solo incluye a los afectados por el siniestro con una inmediatez igual o cercana al accidente. En la misma nota de prensa la DGT afirma que los datos serán refinados con el cruce de datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) sobre siniestralidad. Su comunicación se efectuará en los próximos meses.

Sobre las causas para el aumento de la siniestralidad mortal en las carreteras interurbanas de nuestro país, la DGT señala los siguientes motivos.

Aumento de la movilidad

Es cierto que en el último año el número de desplazamientos ha crecido y que el parque móvil ha sentido una ligera subida. No obstante, el número de movimientos así como el número de vehículos motorizados no debiera ser un indicador para justificar la siniestralidad. De esta forma, habría que deducir lo siguiente. A mayor número de vehículos y de desplazamientos, mayor número de accidentes. Sin embargo, esto entra en plena contradicción con los datos facilitados en la misma nota de prensa. En 1960, primer año del que se tiene registro, hubo 1300 fallecidos, con un parque automovilístico total de un millón de vehículos. En 2016 el parque es superior a los 32 millones. Por tanto, se comprueba que no existe una relación directa entre el número de unidades, el número de desplazamientos y el número de accidentes mortales. En tal caso, podría afirmarse que a mayor número de vehículos circulando, se incrementa la posibilidad de accidente, pero no su materialización definitiva.

Longevidad del parque automovilístico

El número de vehículos que superan los 10 años en España ha sufrido un incremento, debido, suponemos, a los estragos de la crisis económica. De los fallecidos en turismos, la media de sus vehículos era de 13,6 años. En este caso, sí que puede establecerse una relación entre la edad del vehículo y la siniestralidad mortal. Los coches más nuevos traen incorporados sistemas de seguridad (control de tracción, mejores sistemas de amortiguación, mejor conservación de las piezas mecánicas) que reducen sustancialmente las posibilidades de accidente, así como minimizan los daños personales en los accidentes.

Infracciones en el consumo de drogas y alcohol

De los conductores implicados en accidentes el 27% dio positivo en consumo de drogas y un 4,5% en alcohol. No obstante, no se especifica si estos conductores estaban involucrados en accidentes mortales. Sea como fuere, el consumo de sustancias que alteran la percepción crean un entorno inseguro para los conductores.

Uso de elementos de seguridad

El 22% de los fallecidos no llevaba puesto el cinturón de seguridad. Cifra bastante considerable. Por tanto, se deduce que el uso del cinturón es imprescindible para una conducción segura.

Siniestralidad en Galicia

En lo que atañe a la comunidad gallega, se ha registrado un aumento de 15 víctimas mortales. Si se tiene en cuenta que el 75% de los accidentes con víctimas mortales se producen en carreteras convencionales, se puede deducir que Galicia, por sus condiciones demográficas, es una región con mayor predisposición para la siniestralidad mortal. La dispersión rural y, consecuentemente, el necesario uso de vías interurbanas secundarias, donde las condiciones de conducción son más precarias, sitúa a la población gallega en una situación de mayor riesgo. Por eso, es necesario atender a y seguir promoviendo una conducción segura, mediante la concienciación de los implicados: conductores, instituciones competentes y fabricantes de vehículos. Por tanto, desde Servicio Alemán apelamos por la responsabilidad de los conductores, la debida correspondencia por parte de las administraciones públicas y un mantenimiento adecuado de nuestros coches, motocicletas, furgonetas y camiones.

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