Cinco consejos para conducir en otoño

La conducción, como todo ejercicio, requiere de la adaptación a las condiciones ambientales en las que se realiza. De esta forma, nuestro conocimiento sobre el medio y las características de nuestro vehículo se presentan cómo imprescindibles para disfrutar de una conducción satisfactoria.

El otoño es la estación caracterizada por el aumento de precipitaciones lluviosas. Es decir, es el periodo anual en el que las lluvias imprimen personalidad a nuestra forma de vida e interacción con el mundo. Por ello, debemos ser conscientes de su incidencia en el estado de las carreteras y de su influencia tanto en nuestro vehículo como en nuestras capacidades perceptivas. Todo ello para obtener una experiencia de conducción óptima.

En este sentido, desde Servicio Alemán os ofrecemos una serie de consejos para mejorar nuestra labor conductora. Si se siguen algunas recomendaciones y si adoptamos una disposición de plena responsabilidad, las carreteras y nuestra relación con los demás conductores se torna más segura.

Revisión del estado de los neumáticos

Las gomas son el elemento que nos mantiene agarrados al asfalto. Por eso, su capacidad de adherencia determinará sustancialmente el grado de nuestra seguridad y la de los demás.

La degradación de los neumáticos está muy vinculada al tipo de conducción, pero también a las condiciones ambientales y del asfalto. Después del verano, la época del año más calurosa, las gomas han podido sufrir un deterioro relevante. Por tanto, es aconsejable revisar su estado de conservación, para mantener una conducción bajo unos criterios de calidad y seguridad.

Recuerden que los neumáticos pueden degradarse por dos motivos. Su uso y el paso del tiempo. Este último factor, a veces, pasa desapercibido por un número relevante de conductores. La mejor opción es acudir a un taller mecánico de reparación de automóviles, para recibir la opinión de un profesional en el tema.

Los dos peligros derivados de la degradación del neumático son los siguientes: pérdida de adherencia y deficiente evacuación del agua. Este último factor es quizás el más relevante en la época del año que nos ocupa. Los neumáticos presentan unos dibujos diseñados para dispersar el agua y así garantizar un agarre suficiente al asfalto. La disminución del dibujo de la goma puede provocar una evacuación insuficiente, de forma que perdemos contacto con el asfalto. Estamos, por el contrario, más adheridos al agua, elemento deslizante por esencia.

Revisión y mantenimiento de los limpiaparabrisas

El parabrisas es la ventana de nuestro coche al resto del mundo. Nuestro comportamiento estará condicionado por nuestra capacidad visual para percibir peligros, situaciones inesperadas y el normal movimiento del resto de vehículos, peatones y demás elementos del mundo.

Los limpiaparabrisas tienden a acumular suciedad en sus escobillas. Esta suciedad se incrementa con el paso del tiempo, a la vez que la escobilla se cuartea y crea una estructura dentada. Esto deriva, inevitablemente, en un resultado contraproducente para la conservación de nuestro parabrisas. Puede rallarse por la acumulación de polvo y las formas punzantes del material.

Por otra parte, cuando los limpiaparabrisas se encuentran deteriorados no ejercen su función correctamente, creando una serie de parábolas concéntricas en nuestro parabrisas, que dificultan seriamente nuestra visibilidad. Por ello, es muy importante, revisar su estado y reponerlos en caso de deterioro.

Luces de cruce

Las horas de luz solar se ven fuertemente reducidas durante el otoño. Además, los días nublados, la lluvia densa y, posiblemente, nuestro desencanto crean una atmósfera que dificulta seriamente la visibilidad.

Para contrarrestar estas condiciones ambientales es aconsejable encender las luces de cruce todo el día. Aunque nosotros percibamos que podemos ver con facilidad el resto de vehículos y de elementos implicados, las luces de cruce ayudan al resto de participantes en el mundo de la conducción a identificarnos y reconocernos.

Es, por tanto, una medida de señalización para el resto de personas, además de combatir y prevenir la escasez de luz que nos invade.

Reducir la velocidad

Desde hace apenas unos años, nos estamos acostumbrando a ver esos paneles informativos de tráfico donde nos aconsejan reducir la velocidad en caso de lluvia. Debiéramos, así pues, hacer caso de esta directriz, pues la distancia de frenado se ve incrementada de forma relevante como para que la precaución impere en nuestra conducción.

Por otra parte, nuestras capacidades perceptivas están disminuidas. Nuestra capacidad de reacción y reconocimiento ante el entorno circundante es menor. De esta forma, cuanto mayor sea nuestra velocidad, menor el tiempo de reacción, y mayor el tiempo necesario para frenar. Se deduce, por tanto, que prevenir adecuando nuestra velocidad a las condiciones ambientales es una actitud aconsejable.

Revisión del coche y concienciación

Atender a las condiciones materiales y de funcionamiento de nuestros vehículos nos permitirá ser conscientes de las posibles deficiencias que presenta. En lo referido a los puntos anteriores, pero también ante otros imprevistos que no son tan evidentes a simple vista.

Si mantenemos nuestro coche en óptimas condiciones, nuestra conducción será más segura, nuestra confianza en la carretera aumentará y, por tanto, el confort en la conducción.

No obstante, no debemos olvidar la necesidad de ser plenamente conscientes de las limitaciones perceptivas y ambientales en las que nos sitúa el otoño. Así, conscientes de los retos, podremos afrontarlos con mayor seguridad para nosotros y los demás.

En Servicio Alemán os invitamos a que promováis una conducción segura, un mantenimiento adecuado de vuestros vehículos y favorezcáis, en definitiva, un entorno más agradable para nuestra conducción en común.

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