Conocer nuestras carreteras de Galicia

El mes de diciembre es un mes marcado por los desplazamientos en automóvil. Los primeros días festivos del mes, con sus puentes relacionados, las compras navideñas, la vuelta a casa o las diferentes cenas de empresa, amigos y compañeros que nos invitan a desplazarnos a aquellos lugares donde mejor se come.

Es, por ello, que las autoridades competentes disponen una serie de estrategias para controlar nuestros comportamientos al volante y reducir así la siniestralidad automovilística, a la vez que incrementar nuestra conciencia sobre el problema.

No obstante, las precauciones relativas al consumo de alcohol y estupefacientes no es la única variable que propicia el aumento de una posibilidad de accidente de tráfico. En el acto de la conducción intervienen muchas variables que condicionan y, en parte, determinan el resultado óptimo de nuestra circulación viaria. Por eso, desde Servicio Alemán, queremos enfatizar e informar sobre un tema relevante a la hora de ejercer nuestra conducción satisfactoriamente. Nos referimos a lo puntos negros de las carreteras y nos centraremos a lo que atañe a la provincia de Ourense y la comunidad de Galicia en particular.

Definición de punto negro o TCA

Por punto negro o TCA (tramo de concentración de accidentes) se entiende aquel espacio de una vía en donde se produce una mayor cantidad de accidentes en un periodo de tiempo determinado. La DGT emplea una serie de baremos y criterios para establecer la señalización e identificación de un punto negro. No nos centraremos tanto en la metodología para definir un TCA, sino en las características de las carreteras que propician la adjudicación de este término a ciertos tramos.

Varias intersecciones al mismo nivel

Las zonas en las que se encuentran diferentes vías y en las que los vehículos circulantes deben o quieren realizar cambios de sentido o dirección (izquierda o derecha) muestran un mayor grado de siniestralidad. Por ello, es necesario ejercer una conducción responsable, a la par que exigir a las autoridades competentes que mejoren las condiciones de las carreteras. Por ejemplo, construyendo trayectos a diferentes niveles, de forma que no se producen intersecciones peligrosas.

Zonas de escasa visibilidad

La visibilidad es un requisito imprescindible para conducir en plenas capacidades. Sin embargo, los cambios de rasante, la vegetación de las cunetas, las condiciones meteorológicas o la mala estructuración de las carreteras puede provocar una visibilidad reducida. Por tanto, aumentar la precaución en estas zonas, es necesario para disminuir las posibilidades de siniestralidad.

Curvas peligrosas

La conducción se define por mantener la tracción del vehículo con el asfalto. Las curvas, por su naturaleza, tienden a desplazar el centro de gravedad de los vehículos con una fuerza centrífuga. Así, cuando una curva no está bien señalizada, su trayectoria es impredecible o presenta deficiencias de mantenimiento o visibilidad puede provocar el vuelco de nuestro vehículos.

Para minimizar estas situaciones debemos atender a la señalización de las carreteras, extremar la precaución y ajustarnos a los límites de velocidad impuestos.

Alta concentración de vehículos en momentos determinados

Las zonas de concentración urbana tienden a acumular flujos de tráfico en momentos determinados. Las horas puntas crean congestiones en la circulación y niveles de estrés en los conductores.

El peligro reside cuando los conductores no respetan a los demás conductores. De esta forma se realizan maniobras al volante desaconsejables, se pierde la cortesía en la carretera y se genera un ambiente indeseable en el resto de participantes de la conducción. Por otra parte, los atascos pueden presentarse de forma repentina para la circulación de un vehículo. De esta manera, si un coche circula por una carretera y se encuentra de repente con un fila de vehículos parados, deberá ir a la velocidad adecuada para poder frenar y no colisionar con el vehículo de enfente.

Señalización deficiente

La señalización de las carreteras es el código que nos permite interpretar una serie de valores para poder anticiparnos a las condiciones de las estructuras circulatorias. El aviso de una curva peligrosa, de una zona escolar, de una intersección… En este sentido, la señalización y, mejor dicho, su correcto empleo son necesarios para poder tomar decisiones con premeditación y evitar sorpresas.

En muchos casos, la señalización no se adecúa a la verdaderas necesidades de los conductores. Por tanto, su denuncia ante las autoridades competentes puede ser una forma para que se corrija la situación y mejorar la experiencia de conducción de vehículos para todos.

Deficiente conservación y mantenimiento del pavimento

El asfalto es la superficie sobre la que circulamos. Por tanto, la correcta conservación de su tejido y de su materialidad nos aportará una conducción más segura. Es preciso que las instituciones encargadas se preocupen por preservar las condiciones óptimas de las vías.

Todos los condicionantes anteriormente expuestos pueden combinarse produciendo zonas de mayor riesgo. Es decir, a una deficiente señalización se puede sumar una visibilidad escasa en un cruce. De esto se deduce que la concienciación del conductor y su experiencia son valores necesarios para conseguir una conducción de vehículos motorizados segura y respetuosa.

¿Qué puntos negros hay en la provincia de Ourense?

Si atendemos a los datos facilitados por la DGT (Dirección General de Tráfico), en el 2013 no se identificó ningún tramo con una alta concentración de accidentes. Sin embargo, en el 2014 se consideró al km. 4 de la carretera OU-0508, como punto negro. En ese año se produjeron tres salidas de vía y tres heridos. Es decir, un total de tres accidentes.

La provincia de Lugo presenta un comportamiento similar. En 2013 no se detectó ninguna zona de tránsito como punto negro. En 2014, sin embargo, se identificaron dos trayectos: Uno en las N-640 y otro en LU-862.

Lo llamativo, si atendemos al mapa de concentración de accidentes en Galicia, es que las provincias donde más puntos negros aparecen son Pontevedra y A Coruña. Pero lo realmente llamativo es que los tramos de concentración de accidentes se sitúan en las periferias de las urbes. Por tanto, los lugares donde mayor densidad de vehículos, mayor posibilidad de atascos y mayor número de intersecciones es donde se produce una mayor concentración de accidentes.

De todo lo anterior, debemos de deducir que si vamos a desplazarnos a las provincias de A Coruña o Pontevedra tendremos que extremar las precauciones, cuanto más nos acerquemos a las ciudades. No obstante, es preferible no perder nunca la concentración y concienciación al volante. Este texto no es más que una llamada informativa para reconocer los puntos negros.

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