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El coche del presente

En otras entradas de ese blog ya hemos hablado e intentado analizar las consecuencias del desarrollo de coches autónomos, es decir, coches que son capaces de circular sin control humano o vehículos capaces de viajar con una asistencia humana reducida.

Sin afán de querer ser reiterativos, pesados o repetitivos no podemos evitar, desde Servicio Alemán, seguir contando algunas de las novedades que se están produciendo en el mundo del automóvil y, más concretamente, en lo referido a la fabricación y desarrollo de coches autónomos.

Google lleva años trabajando en su proyecto de coche sin conductor y el eco en los medios de comunicación es de sobra conocido. Citröen, dentro de las marcas comerciales, quizás sea la más puntera en el desarrollo de estos vehículo, y el pasado 23 de noviembre de 2015 ya se realizó un test, cuando menos, épico en el mundo del automóvil y en la red de carreteras españolas.

Pero ha surgido un nuevo competidor y parece que apunta maneras. Nutonomy es una empresa de nueva creación, una start-up para los versados en terminologías vinculadas a las nuevas tecnologías y el marketing. Vinculada al MIT (Massachusetts Institute of Technology), está desarrollando su propio vehículo autónomo, un taxi para ser concretos, en el centro financiero de Singapur. cuenta con el apoyo del gobierno y con la mirada estupefacta de los ciudadanos. ¿Cómo reaccionaríamos si viésemos un coche sin conductor que maniobra diligente y eficazmente?

Lo que sabemos es que Nutonomy aplica la tecnología que se está empleando en los demás vehículos autónomos: sensores y escáneres que le permiten identificar los objetos situados a su alrededor y conocer mejor su entorno. Entonces, ¿dónde está la innovación de Nutonomy, por qué debemos tenerle en cuenta?

Sus desarrolladores explican que la diferencia está en la configuración del software. Es decir, todos los proyectos de vehículos autónomos se fundamentan en la misma base tecnológica, aparatos que permiten interpretar el entorno por el que circula el vehículo. Sin embargo, la forma en que se programe el uso e interpretación de esa información determinan unos resultados u otros.

Así, resulta primordial establecer una serie de jerarquías, de normas, de reglas que se adecúen de la mejor forma posible al hecho de conducir. Y esta es la clave de Nutonomy, que, por cierto, si atendemos a su vinculación con el MIT, casi podemos estar seguros de que no nos defraudarán con los resultados.

Pero detengámonos un poco en esto de la configuración de reglas, jerarquías y normas para proyectar una experiencia de conducción (experiencia de la máquina y el software) óptima. La operación o, mejor dicho, la idea que subyace, el concepto, parece sencilla. Y, en efecto, lo es. Pero su puesta en práctica descubre la complejidad del mundo de la conducción.

Si atendemos al ingente número de procesos simultáneos que realizamos durante la conducción, quedaríamos, desde luego, sorprendidos. Miramos lo que tenemos enfrente: coches, peatones, señales de tráfico (pasos de peatones, semáforos, prohibiciones, obligaciones e indicaciones de todo tipo). Somos, a su vez, capaces de controlar otros elementos del entorno: los vehículos que circulan por nuestros costados, miramos por los espejos retrovisores y creamos, en fin, un entorno del mundo que rodea nuestro coche. Por otra parte, predecimos, intuimos –y muchas veces hasta recriminamos– el comportamiento de otros conductores, vehículos, peatones, ciclistas y demás elementos constitutivos del acto de conducir.

Por otra parte, somos capaces de atender también a una multiplicidad de imprevistos. Una paloma se cruza en nuestra trayectoria, un niño corre hacia el extremo de la acera; no sabemos si se abalanzará sobre la carretera o parará de forma inmediata. Cientos de coches aparcados en los costados de las carreteras, puertas que se abren sin previo aviso, intermitentes que pretenden avisar de una maniobra inmediata. En fin, la conducción que, en apariencia, nos parece sencilla, es muy compleja.

Es, por eso, que la configuración del software es primordial. Pero previopaso a la configuración es necesario un análisis del acto de conducir para comprender qué hay que sistematizar y, obviamente, ir probándolo para mejorarlo.

En definitiva, les deseamos mucha suerte a los de Nutonomy y, quién sabe, quizás en el futuro los coches de alquiler vengan a buscarnos solos a casa.

Imagen: nutonomy.com

Publicado por Disalia