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El coche y el ser humano

Un recorrido por la historia de los vehículos y el desarrollo tecnológico nos permite entender mejor la relación del ser humano con el mundo. Así, desde Servicio Alemán queremos hacer un repaso por las posibles concepciones del mundo resultante de la aparición del coche moderno y apuntar los posibles sentidos que suscita la aparición de los coches y motos pilotados sin el control directo del ser humano.

La relación del ser el humano con la tecnología ha condicionado su visión del mundo. En el Renacimiento los desarrollos tecnológicos permitieron la expansión europea por el resto del mundo. Los avances en navegación, cartografía, armamento militar y medicina abrieron un campo de posibilidades para la mentalidad del ser humano. Las dimensiones de su mundo se abrían, se expandían y el conocimiento de nuevos territorios y civilizaciones trastocaron el orden ideológico hasta entonces imperante.

Con la llegada de la Ilustración y el desarrollo del conocimiento científico moderno, comenzaba la edad moderna: la democracia, el sistema de partidos, la enciclopedia, pero sobre todo y ante todo, la Revolución Industrial, la máquina de vapor.

Llegaba la independencia de las máquinas respecto de las fuerzas naturales. Los barcos ya no necesitaban de la fuerza del viento o de las corrientes marinas. El ser humano comenzaba a distanciarse de la naturaleza para expresar tecnológica y expansivamente su dominación sobre el planeta.

Tendríamos que esperar casi todo el siglo XIX, para que en 1885, apareciese el primer automóvil propulsado por combustión interna de gasolina. Las repercusiones sobre la visión del mundo en el ser humano son transcendentales. Por una parte, y las más obvias, en las siguientes décadas se desarrollaría una industria del automóvil destinada a satisfacer las crecientes necesidades de una burguesía, que sentía su sistema liberal consolidado.

Así surge el conglomerado industrial del sector automovilístico que, sin duda alguna, es de los más relevantes en la actualidad. Regiones del mundo desenvuelven su actividad en torno a este sector, pensamos, por ejemplo, en la región de Baviera en Alemania. Y no solo contamos con la producción de vehículos, sino también con su reparación: piezas de recambio, arreglos, talleres mecánicos

Y, por otra parte, la construcción de carreteras y autovías, hasta el punto de que las arterias de nuestras naciones son las vías de circulación para automóviles. Sistema circulatorio de asfalto que conecta nuestras ciudades con el rodar incesante de coches, camiones, motos y furgonetas.

Pero si nos centramos en los cambios que esto pudo suponer en la concepción del mundo, encontraremos ciertos aspectos, que, ahora, con la aparición de coches autónomos en cuanto a conducción, parecen estar en cuestión.

Es decir, la aparición del coche supuso para el ser humano el acortamiento de las distancias. Si el mundo, con la Revolución Industrial, comenzó a estar a disposición del ser humano, con la aparición del coche, el ser humano conquistó el espacio, las distancias. La vida se aceleraba, se acortaba, el rugido de motores, la goma en el asfalto, el aire en el parabrisas. El espacio era reducido por la acción del hombre con su coche.

Sin embargo, ahora y en las próximas décadas, la jerarquía humana está siendo desplazada por la autonomía misma de la máquina. En otra entrada de este blog, ya hablamos del coche del futuro, el coche diseñado por Citroën, que se pretende sea capaz de realizar los trayectos de forma autónoma, sin conductor.

Yamaha, por su parte, está desarrollando un motobot, es decir, un robot humanoide capaz de pilotar una moto. De hecho, no solo será capaz de pilotar la moto, sino que con la recogida de datos se pretende que mejore su pilotaje y aprenda de forma autónoma.

Se presenta, pues, un nuevo cambio. Hasta este momento el ser humano se sirvió de las máquinas para transformar la naturaleza. Ahora, aunque siga en esta actitud, su sensación de poder, de control, se está viendo desplazada por el poder de la tecnología. Ya no solo es el ser humano ante la realidad, es la máquina ejerciendo la labor de las personas.

Y estas relaciones solo afectan al ser humano con el coche entendido como máquina. Pero si nos centramos en la relación de nuestros comportamientos comerciales con los vehículos, podríamos observar como cambian las tendencias, como del coche en propiedad, nos estamos acostumbrando al coche en alquiler. Pero esto ya es para otro viaje.

Publicado por Disalia