La alergia y la conducción

La conducción es un ejercicio que requiere la máxima concentración por parte del usuario. La capacidad de alerta y la atención a los fenómenos circundantes permiten al conductor transitar de forma segura. Así, se pueden evitar accidentes tanto por detección de los incidentes como por anticipación de los mismos. Por ello, es sustancial tomar conciencia sobre las condiciones que alteran las capacidades conductoras de los usuarios. Una de ellas, de carácter estacional principalmente, es la alergia a los pólenes. Los conductores alérgicos están expuestos a una disminución de sus habilidades psicomotrices, por lo que deben de ser conscientes de sus limitaciones y de las medidas adecuadas, para minimizar sus efectos en la normal conducción por las carreteras.

Los peligros de la alergia en la conducción

Los síntomas alérgicos se corresponden con los de un catarro corriente. Muchas personas confunden la alergia con un catarro o viceversa. Por eso, un diagnóstico certero ayuda a las personas a afrontar con mayor precisión y eficacia los problemas vinculados a la alergia. Los síntomas son picor de ojos, irritación nasal, secreción mucosa, picor y escozor de garganta o frecuencia de estornudos intensa. Esta sintomatología afecta a la conducción en tanto que minimiza las capacidades del conductor para estar alerta y afrontar los riesgos con celeridad. Es decir, sus reflejos y su respuesta de reacción es menor.

Por otra parte, la DGT estima entre 20 y 30 segundos la pérdida de atención que puede suponer una secuencia de estornudos. A esto hay que añadir que la mayoría de las personas alérgicas tienen el sueño alterado, debido a la obstrucción nasal propia de esta reacción. Su sueño nocturno alterado se traduce asímismo en una somnolencia diurna, que puede verse incrementada por la ingesta de antihistamínicos, los que entre sus contraindicaciones incluyen la somnolencia.

De esta forma, los conductores alérgicos muestran una predisposición mayor a los riesgos derivados de una pérdida de atención en carretera o de una atención deficitaria.

Medidas para afrontar la alergia en la conducción

Informe a su médico de que es conductor. Así, su médico podrá recomendarle un tratamiento que se ajuste mejor a su actividad conductora, además de prescribirle una posología favorable para la conducción.

Mantenga su vehículo limpio. Las reacciones alérgicas a los pólenes suelen ir acompañadas de reacciones del mismo tipo a los ácaros del polvo y a algunos pelos de animales. Por eso, cuanto más limpio esté nuestro vehículo, menor será la incidencia de los estos activos en nuestro organismo.

Conduzca con las ventanas cerradas. No baje las ventanillas mientras conduce, sobre todo en las horas o días de mayor concentración de polen en el aire. Los partes meteorológicos y las webs de información meteorológica suelen facilitar detalles sobre los picos de mayor intensidad de concentración de polen.

Uso de aire acondicionado con filtros HEPA. Si su vehículo cuenta con aire acondicionado, úselo, exclusivamente, si cuenta con filtros de alta capacidad HEPA. De lo contrario, las partículas de polen estarán introduciéndose en su vehículo.

Tome el medicamento por las noches. Los anthistamínicos provocan somnolencia. Sin embargo, si lo tomamos por las noches, antes de ir a dormir, por ejemplo, minimizamos su acción somnolente por el día. Además, la posología de este medicamentos suele ser de una unidad por día. Es bueno, por otra parte, anticiparse a los ataques alérgicos. Así, la incidencia de las contraindicaciones es menor.

En resumen

La alergía afecta a la correcta normalidad de la actividad de los conductores. Por ello, es necesario que tomen conciencia de los riesgos provocados y pueden así minimizarlos. Acciones sencillas y de recomendación general nos permitirán una conducción más segura y eficaz.

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