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¿Prohibir la circulación de coches diesel?

Nuestras ciudades están cubiertas por una nube de gases causados por las emisiones de nuestros vehículos, que funcionan con la combustión de hidrocarburos. Hace poco, cuando conducíamos uno de nuestros coches, algunos compañeros de Servicio Alemán escuchamos en la radio la siguiente idea de un arquitecto. Cuando las calles se peatonalizan, la nube se disipa y la vida vuelve a las calles. Lo que nos interesa, desde nuestra posición de Servicio Alemán, es recuperar la diafanidad de nuestro aire y, por tanto, su salubridad.

En la conciencia colectiva reside la noción de que los coches de gasolina son más contaminantes, pues requieren de un mayor volumen de combustible para recorrer el mismo trayecto. Sin embargo, no es tanto la cantidad del combustible quemado, como la calidad del mismo combustible lo que provoca un mayor o menor número de emisiones. Así pues, no es solo un problema de cantidad, sino más bien de calidad.

En la conciencia colectiva reside también la vinculación de combustión de residuos fósiles (y sus derivados) con la producción de CO2. Y este hecho quizás se deba a la pedagogía estatal y educativa que ha incrementado nuestro conocimiento sobre el efecto invernadero. Efecto causado sobre todo por el la emisión de dicho gas.

Ahora bien, nuestros tubos de escape no solo expulsan este gas. La combustión del diesel, por ejemplo, trae pareja la emisión de unos gases, el óxido nitroso, por ejemplo, que es gravemente perjudicial para la salud pública. Es, por ello, que diferentes instituciones, a nivel mundial y local, comienzan a centrar el foco en estas partículas que contaminan nuestros pulmones y, en consecuencia, provocan serios problemas en nuestra salud. La OMS atribuye a este gas el aumento de bronquitis infantil, así como la disminución de la capacidad pulmonar.

Es, por ello, que recientemente en Madrid se limitó la circulación del tráfico por la ciudad. Para asombro de la mayoría de sus ciudadanos, perplejos ante la acción de un ayuntamiento, que limitaba su libertad de conducción, pero privilegiaba la salud de sus habitantes. El NO2 cuando supera la relación de 200 µg/m3 causa la inflamación de las vías respiratorias, en corto periodo de exposición. Todo ello acorde a las directrices de la OMS. La misma institución presenta el umbral de nocividad por encima de los 40 µg/m3. Este nivel lo superan la mayoría de las ciudades. Por no decir todas, pues la OMS afirma que el 92% de la población respira aire contaminado.

Siguiendo estas líneas alarmantes, algunas ciudades europeas han iniciado planes estratégicos para disminuir la emisión de gases nocivos para la salud. Así, en París está prohibido circular con un coche diesel matriculado antes de 1997. Y la intención de su alcaldesa es prohibir definitivamente en 2020 la circulación de vehículos propulsados por este combustible. Otras ciudades disponen de otros mecanismos, como prohibir la circulación de vehículos según el número final de su matrícula o con el incremento de las tasas de aparcamiento, para los coches diesel.

Sea como fuere, estas iniciativas están orientadas a reducir el volumen de tráfico por las ciudades y, con ello, mejorar las condiciones atmosféricas. Desde Servicio Alemán, conscientes de nuestra responsabilidad con la sociedad y la construcción de un mundo favorable a nuestras familias, queremos presentar nuestras medidas que, aunque modestas, creemos necesarias:

  • Revisar el estado de los filtros de gases y, en caso de necesidad, cambiarlos. Estos filtros impiden la emisión flagrante de los gases nocivos para nuestro medio y nuestra salud.
  • Renovar el vehículo: Los nuevos coches vienen adaptados a las nuevas normativas y, en consecuencia, han reducido la emisión de gases. No obstante, los escándalos de Volkswagen y otras compañías han demostrado una credibilidad escasa en estos estándares nuevos.
  • Optar por el coche eléctrico: El coche eléctrico no produce ninguna emisión de gases y se adapta a la perfección a los tránsitos urbanos.
  • Alquiler de coches: los parques de alquiler de coches suelen ser de nuevas generaciones, de forma que reducen la emisión de gases. Por otra parte, el alquiler de coches puede funcionar como una solución a la demanda variable de nuestra necesidad de movilidad. Y, por último, se puede compartir el arrendamiento del vehículo para reducir costes y el número de vehículos circulando.
  • Usar preferentemente el transporte público. Si bien, no siempre podemos prescindir de un vehículo particular para solventar los hechos sobrevenidos (personas de escasa movilidad, ayudar a enfermos o visitas inesperadas), pero es una solución irrefutable.
  • Circular de forma moderada: evitar conducir con las revoluciones altas, pues supone un incremento en el consumo de combustible. Siempre y cuando sea posible.

En definitiva, las nubes de gases que cubren nuestras ciudades son un problema más que debemos afrontar en la construcción de nuestras sociedades apacibles. No existe una respuesta única en la solución, pero no por ello debemos evadir nuestra responsabilidad y conciencia. Desde Servicio Alemán estaremos siempre atentos a los retos que surgen en nuestras sociedades, para poder así promover un estado de la situación y una propuesta de acción responsable, equilibrada y honesta.

Publicado por Disalia