Seis consejos para conducir en verano

Si algo define a la provincia ourensana en el periodo estival, es el calor seco y rotundo que condiciona y determina nuestras labores y placeres diarios. Por tanto, si el coche y la conducción están integrados en nuestra rutina, es imprescindible que mantengamos una actitud favorable que nos permita solventar y mitigar los efectos del calor. Por ello, os presentamos a continuación una serie de consejos para conducir nuestros coches en verano.

Evitar las horas más calurosas

Parece evidente de por sí y, de hecho, la mayoría de los habitantes de nuestra provincia preferimos evitar las fatigosas horas entre el mediodía y la caída del sol. No obstante, habrá mucha gente que por razones de trabajo necesite conducir su coche.

Ahora bien, aquellos ourensanos que están libres para organizar su jornada, quizás deberían evitar las ardientes horas que sofocan nuestras almas, nuestros cuerpos y nuestros coches.

Evitar comidas copiosas antes de conducir

Si algo nos define a los ourensanos y a todos los gallegos es nuestro gusto pantagruélico por la comida. No conocemos la mesura cuando un plato se nos presenta o cuando nos disponemos a cocinar para nuestros amigos o nuestras familias. Somos el estandarte de la gula, del sano vicio del buen comer, del disfrutar nuestras comidas con un vino y sobre todo ahora que los vinos de Valdeorras ganan en calidad y reconocimiento.

A pesar de esta tendencia de nuestro espíritu, debemos controlarnos y comer ligeramente antes de conducir. Especialmente, cuando nuestro trayecto en coche se avecina largo.

En este caso se juntarían las casi dos peores circunstancias. El fuerte calor de la tarde y la modorra acrecentada por el banquete y la canícula.

Por eso, os aconsejamos una comida ligera e, incluso, si podéis disfrutarla, una siesta que os permita evitar una conducción marcada por el calor y la somnolencia.

Tómate un descanso a la fresca sombra

En invierno hay que arrimarse al sol que más caliente y en verano hay que buscar la fresca semipenumbra, bajo un árbol y sobre un manto de césped. ¿Conoce alguien alguna sensación más refrescante (obviando las piscinas)?

Si tenéis que realizar un viaje bajo el ardiente sol de la tarde estival, no dudéis en descansar. Salid del coche, respirad el aire libre, estirad las piernas e hidratados un poco.

¿Ventanas abiertas o cerradas?

Con el calor horneando nuestros coches, es necesario encontrar un sistema de ventilación que no obstruya nuestra respiración, que no sature la libertad de nuestros poros y que refresque, aunque sea tímidamente, nuestro cuerpo.

Ahora bien, no habrá consenso entre los diferentes conductores. En primer lugar, con el actual parque automovilístico conviven coches de diferentes tipos. Unos con aire acondicionado, otros con climatizador y otros con apenas un sistema de ventilación no refrigerado.

Por otra parte, las personas que sufren dolencias de garganta rechazan, naturalmente, el uso del aire acondicionado.

Es, por estas situaciones, que llevar las ventanillas bajadas o subidas es una preferencia personal de cada conductor y de cada conductor según su vehículo.

No obstante, es bueno reconocer los riesgos que se pueden producir al circular con la ventana bajada. Quizás el más temido es aquel en el que una avispa o una abeja se cuela en el interior de nuestro coche. En este caso, lo esencial es mantener la calma, apartarse de la carretera con tranquilidad, estacionar el vehículo y abrir todas las puertas del coche, para esperar a que nuestro polizón decida abandonar nuestro viaje.

No hay que obviar que circular por autopista o autovía con las ventanillas abiertas es harto incómodo. Además de no contribuir a la aerodinámica de nuestro coche. Por tanto, esta opción en vías de circulación rápida, siempre es la más desaconsejable.

En resumen, se podría decir que lo mejor es conducir en las horas de menor calor y así el recurso de soluciones nunca deberá ser tan extremo como para impedir nuestro placer en la conducción.

Presión neumáticos

Es una cuestión puramente física. Si aumentamos la temperatura de un recipiente, el volumen de la materia que reside en su interior se agranda, por tanto, se reduce la cantidad de espacio libre y, consecuentemente, la presión aumenta.

Es una cuestión de pura lógica, entonces, que en verano la presión de nuestros neumáticos aumenta y más si circulamos por carreteras marcadas por el ardor de un asfalto ourensano. No hay que preocuparse en exceso, pero una revisión en la presión de los neumáticos siempre ayuda a adaptarnos a los cambios y ciclos estacionales.

Alquilar el coche adecuado

Por último, si tenemos que adaptar nuestro comportamiento a las situaciones que nos crea el periodo estival, por qué no escoger un vehículo que se adapte también a nuestras necesidades concretas en verano.

En Servicio Alemán contamos con nuestro servicio de alquiler de vehículos. Un servicio orientado a satisfacer tus necesidades y, en definitiva, un servicio también consciente de las fatigas y ardores propias de nuestro verano.

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